Demanda
Demando de ti una caricia.
Demando tu cuerpo, tu beso
Y tu boca que tan bien me sienta.
Requiero de ti una mirada
Una sencilla, de poca profundidad y ligera.
Una de piedra… de hielo… o de impaciencia aunque sea.
Y si de miradas sólo te quedan ausentes
Qué importa, con tres de ellas me basta.
Como sea, las requiero.
Y las sufro ahora que no las tengo.
Mis ojos, ahora de sal y de agua, ansían descubrirte en la distancia
Ahora que tan lejos te has ido…
Ahora que se ha desvanecido tu figura en la oscuridad de la noche.
Y sí; quizás te encuentre a la vuelta de la esquina.
Tengo que levantar mis piernas de mármol y conducirme afuera.
Pero primero es obligación liberarme de mis sollozos
Liberarme del padecimiento que me procura tu ausencia
De este dolor que punza mi entrecejo...
De este incomprensible vacío
De esta melancolía innecesaria
De este incesante anhelo
De esta insoportable vaguedad
De esta amargo desconsuelo.
Del compendio horroroso que me procura tu ausencia.
Ausencia…
Maldita y dolorosa ausencia…
Maldita…
Obligarme a esperar el final de su historia…
Aquí… sentado…
Triste…
En una casa que resguarda tu recuerdo en la cal de sus paredes.
En infructuoso intento, la irregular movilidad de mis manos se empeña en suavizar la aspereza de tu partida…
Y acaricia el viento
Acaricia el espacio vacío,
Se balancea frenéticamente,
Desliza sus callosidades a lo largo de la nebulosa imagen de ti que aún se respira en mi cuarto.
Y en mi ventana
En mi baño
En mi calle
Y en los recorridos que describen nuestro encuentro.
Imagen hermosa de la que soy víctima
Imagen idílica y cruel persecutora.
Imagen sagrada a quien se dirigen mis cantos.
Imagen pagana dueña de mis pensamientos.
Imagen pura… soñada…
De sal y de mármol; de cal y de nada.
De viento, de prisa, de suavidad y de arena.
De loco delirio y de arrebatado abrazo.
De rosa impetuoso y verde esmeralda.
De sopor, de tardes, de mañanas, de flores,
De terquedades y de paciencias
De cielos y de colores.
De circunstancias, de recuerdos, de insomnios e inapetencias.
Desalientos, huellas imborrables, milagros y profundos deseos.
De tantas cosas y de ninguna.
De vasto contenido...
De desierto...
De todo...y... de todo y...
De todo y...
De todo...
Demando tu cuerpo, tu beso
Y tu boca que tan bien me sienta.
Requiero de ti una mirada
Una sencilla, de poca profundidad y ligera.
Una de piedra… de hielo… o de impaciencia aunque sea.
Y si de miradas sólo te quedan ausentes
Qué importa, con tres de ellas me basta.
Como sea, las requiero.
Y las sufro ahora que no las tengo.
Mis ojos, ahora de sal y de agua, ansían descubrirte en la distancia
Ahora que tan lejos te has ido…
Ahora que se ha desvanecido tu figura en la oscuridad de la noche.
Y sí; quizás te encuentre a la vuelta de la esquina.
Tengo que levantar mis piernas de mármol y conducirme afuera.
Pero primero es obligación liberarme de mis sollozos
Liberarme del padecimiento que me procura tu ausencia
De este dolor que punza mi entrecejo...
De este incomprensible vacío
De esta melancolía innecesaria
De este incesante anhelo
De esta insoportable vaguedad
De esta amargo desconsuelo.
Del compendio horroroso que me procura tu ausencia.
Ausencia…
Maldita y dolorosa ausencia…
Maldita…
Obligarme a esperar el final de su historia…
Aquí… sentado…
Triste…
En una casa que resguarda tu recuerdo en la cal de sus paredes.
En infructuoso intento, la irregular movilidad de mis manos se empeña en suavizar la aspereza de tu partida…
Y acaricia el viento
Acaricia el espacio vacío,
Se balancea frenéticamente,
Desliza sus callosidades a lo largo de la nebulosa imagen de ti que aún se respira en mi cuarto.
Y en mi ventana
En mi baño
En mi calle
Y en los recorridos que describen nuestro encuentro.
Imagen hermosa de la que soy víctima
Imagen idílica y cruel persecutora.
Imagen sagrada a quien se dirigen mis cantos.
Imagen pagana dueña de mis pensamientos.
Imagen pura… soñada…
De sal y de mármol; de cal y de nada.
De viento, de prisa, de suavidad y de arena.
De loco delirio y de arrebatado abrazo.
De rosa impetuoso y verde esmeralda.
De sopor, de tardes, de mañanas, de flores,
De terquedades y de paciencias
De cielos y de colores.
De circunstancias, de recuerdos, de insomnios e inapetencias.
Desalientos, huellas imborrables, milagros y profundos deseos.
De tantas cosas y de ninguna.
De vasto contenido...
De desierto...
De todo...y... de todo y...
De todo y...
De todo...
